La industria de la madera es el primer destino en importancia de la producción del bosque nativo e implantado, y consiste en la transformación física o mecánica de la madera. En esta cadena, los principales subsectores son los aserrados, tableros de fibra, de partículas, compensados y alistonados, envases, pallets, postes y rodrigones, pisos, revestimientos, aberturas, carpinterías y muebles, y otras manufacturas.
El sector asociado al Registro Industrial Maderero cuenta con un universo de más de 7.600 empresas (las estimaciones llegan a 12.000, contabilizando los pequeños talleres), que emplean en forma directa a más de 62.000 personas y generan un valor bruto de producción (VBP) de aproximadamente 5.800 millones de pesos anuales (excluidos tableros reconstituidos) y un valor agregado (VA) estimado en 2.000 millones de pesos.
Actualmente, la industria de la madera nacional está conformada casi en su totalidad por PyMEs, a excepción de unos pocos aserraderos grandes orientados a la primera transformación (madera aserrada) y segunda transformación (remanufacturas) y los fabricantes de tableros reconstituidos, que por sus características son capital intensivos y tienen economías de escala en la producción. En promedio, las PyMEs emplean 8 personas por empresa (10 los aserraderos, 7 muebles, 12 envases y pallets).
La mayor parte de las extracciones de rollizos provienen de las provincias mesopotámicas (en especial pino y en segundo lugar eucalipto), mientras que la industria de la madera se encuentra localizada en todas las regiones del país. La primera transformación se asienta preponderantemente en las cercanías de los recursos forestales, debido a economías de localización asociadas a los costos de transporte. Es así que las tres provincias mesopotámicas representan el 25% de las empresas (gráfico1), en orden de importancia Misiones, Corrientes y Entre Ríos. Éstas cuentan principalmente con aserraderos, carpinterías de menor porte y, en menor escala, producción de muebles. Las provincias mesopotámicas han avanzado fuertemente en remanufacturas (molduras, pisos, etc.) ligadas al pino y, en menor medida, al eucalipto .
En la Patagonia, el NOA y en las provincias del Chaco y Formosa, existe una importante cantidad de aserraderos, especialmente de maderas nativas, y pequeñas producciones de muebles y otros productos de carpintería. Los envases y pallets se producen, en especial, en las provincias productoras de frutas como Río Negro, Entre Ríos o Mendoza. Los postes utilizados para transporte de redes de alta tensión y rodrigones para la conducción de viñedos tienen mayor preponderancia en Entre Ríos, Santa Fe y Mendoza.
Por otro lado, cerca de los principales centros de consumo como Buenos Aires, Santa Fe, Córdoba o Mendoza, se instalan en su mayoría los eslabones más avanzados en la cadena de valor, en especial los de consumo final como muebles. Sin embargo, también se destaca la fabricación de pisos, aserrados, carpintería de obra y otras manufacturas. En estas tres primeras provincias se localiza casi el 60% de las empresas de la industria maderera (gráfico 1), fundamentalmente por el peso de las carpinterías y muebles, siendo además las que cuentan con mayor población, ingresos per cápita y disponibilidad de mano de obra calificada.