La Secretaría de Energía de la Nación incentivará la construcción de 116 microcentrales hidroeléctricas, 26 de ellas en Neuquén para paliar la crisis energética


Las pequeñas represas aportarán 434.000 kilowatts y una energía media anual de 1.908 gigavatios hora.
El Gobierno nacional baraja varias posibilidades para evitar que la crisis energética trunque el crecimiento de la economía. Una de las estrategias pensadas es aprovechar aún más los recursos fluviales del país (que hoy aportan el 41% de la electricidad que se consume domésticamente), mediante la instalación de 116 microcentrales hidroeléctricas que tendrán una capacidad de generación individual de hasta 30 megawatts (Mw). De esos proyectos, 26 se encuentran en la provincia de Neuquén.
La instalación de las pequeñas represas se inserta dentro de la Ley 26.190 (sancionada a fines de 2006), que prevé incentivos económicos y exenciones fiscales para los empresarios que realicen emprendimientos de producción de energía eléctrica (en el caso de los hidroeléctricos, de hasta 30 Mw) a partir de fuentes renovables.
Cuando adquieran bienes de capital, los beneficiarios gozarán de un régimen especial en lo referente al pago del IVA y del Impuesto a las Ganancias.
El informe encargado por la Secretaría de Energía de la Nación a la consultora Proinsa denominado “Estudio para mejorar el conocimiento y la promoción de oferta hidroeléctrica en pequeños aprovechamientos”, indica que en la Argentina, las energías renovables, incluyendo la proveniente de las grandes centrales hidroeléctricas, participan con cerca del 10% de la oferta interna de energía primaria.
En ese trabajo se analizó la documentación perteneciente a 116 Pequeños Aprovechamientos Hidroeléctricos (PAH), equivalentes al 64% del total de más de 180 proyectos de PAH que existen en todo el país, según la documentación de base suministrada a Proinsa por la Secretaría de Energía.
Los 116 PAH estudiados por Proinsa representan una oferta de Potencia de 434.000 KW y una Energía Media Anual de 1.908 GWh y equivalen a alrededor del 2% de la Potencia Total Instalada y el 3% del consumo de energía eléctrica actual del país.
Algunos emprendimientos tienen fecha de arranque en los próximos meses. Otros, en cambio, están todavía en suspenso. Neuquén, por ejemplo, recibió a fines de 2006 un ofrecimiento de un grupo empresario para poner en funcionamiento ocho microcentrales, que hoy en día está siendo analizado.
La ley 26.190 declara de interés nacional la generación de energía eléctrica a partir del uso de fuentes renovables con destino a la prestación de servicio público.
La norma, sancionada en diciembre del año pasado, plantea que para 2016 el 8% del consumo eléctrico nacional provenga de energías alternativas, lo que permitirá sumar unos 10.000 Gw/h por año, equivalentes a tres veces la energía que produce la central hidroeléctrica de El Chocón.
Se observa que los resultados favorecen a los PAH que se encuentran en la región Sur del país y que, en general, están aislados, lo cual mejora los resultados económicos de los mismos.
Las conclusiones del estudio
El trabajo de Proinsa concluye que el nivel de desarrollo de los estudios es bajo, ya que de 116 proyectos analizados, hay sólo 4 que han llegado a nivel de Proyecto Ejecutivo, 20 tienen hecha la Factibilidad, 23 están a nivel de Prefactibilidad, 35 en Inventario y los restantes 34 a nivel de Esquema.
Además, sugiere que para llevar adelante un plan de desarrollo de los PAH, será necesario profundizar los estudios, mejorar el conocimiento de la Hidrología, Geología y Geotecnia. Otro elemento necesario a incorporar son los Estudios de Impacto Ambiental, ya que sólo 12 de los PAH analizados contaban con ellos.
El informe señala que “con mejores datos de Estudios Básicos, incluso para el nivel de Proyecto considerado, se podrán realizar proyectos acordes a la morfología de la zona, a la geotecnia y a parámetros hidráulicos más realistas, que impondrán una concepción más racional del diseño y un costo de menor incertidumbre. Asimismo será necesario actualizar algunas concepciones de diseño y características de materiales a emplear, acordes a la tecnología más reciente”.
También indica que en los casos de los grupos generadores que se determinaba reparar se considera conveniente reponerlos. Además, destaca que en muchos lugares hay déficit de agua potable y estos aprovechamientos pueden resolver la fuente de aprovisionamiento y/o parte de su derivación. Un caso típico es el Río Vipos, con posibilidades ciertas de dar agua potable al gran Tucumán.
La capacidad financiera es un elemento fundamental a considerar, en particular en el caso de los inversores privados que buscan construir los PAH para explotarlos comercialmente. “Para favorecer la iniciativa privada, será necesario diseñar una ingeniería financiera que permita la obtención de créditos a largo plazo, con tasas adecuadas a la realidad de dichos proyectos”, asegura el trabajo de Proinsa.
Agrega que “será necesario implementar un sistema de garantías que permita la obtención de créditos para los inversores privados, de tal manera que los mismos no queden inhibidos para otras gestiones comerciales. En este punto, sería necesaria la intervención del Estado Nacional, Provincial y/o Municipal para facilitar esta gestión crediticia”.
Añade que en forma complementaria a este punto, deberá establecerse un sistema retributivo adecuado para la energía comercializada por los PAH, ya que, en general, no serán rentables con las tarifas vigentes. “Al momento de decidir la estructura tarifaria de los PAH, será conveniente tener muy en cuenta los beneficios ambientales de los mismos y el costo social de las externalidades, que tanto afectan a la sociedad pero que no han sido asumidos por sus generadores”, asegura.
La consultora indica que al momento de encarar la construcción de un nuevo PAH, ya sea en forma estatal, privada o mixta, deberán implementarse los criterios más adecuados a efectos de garantizar el funcionamiento de dicha minicentral a lo largo de toda su vida útil.
Y destaca que el mayor impacto ambiental negativo de un PAH es el que genera cuando se lo abandona, y en ese momento comienzan las acciones de robos, vandalismo, suciedad, ocupación por alimañas u otros elementos indeseables.
El informe encargado por la Secretaría de Energía de la Nación describe en muchos casos se observó un gran entusiasmo para concretar la construcción del PAH, pero, una vez concretada la misma, a medida que avanza el tiempo, se van dejando de lado las tareas de mantenimiento, en particular las correspondientes a obras civiles. Esa falta de mantenimiento, lleva a una degradación tal que disminuye su capacidad de generación y, a veces, genera su parada definitiva. En otros casos, la llegada de una línea de Media o Alta Tensión significa la inmediata desactivación del PAH.
Por ello, será necesario en la construcción de nuevos PAH establecer mecanismos tales que impidan la ocurrencia de estas situaciones: controles periódicos por alguna autoridad superior, sistemas de protecciones diseñadas para permitir el funcionamiento en paralelo con sistemas de Media y Alta Tensión, programas de mantenimiento adecuados, etc.
El crecimiento sostenido de la economía desde 2003 (a una tasa promedio del 8,5% anual) puso contra la pared al sistema de generación eléctrica nacional -24.000 Gw-, que en los picos de demanda eléctrica está al borde del desabastecimiento.
Para revertir esa situación, el Gobierno puso en práctica un paquete de medidas que contempla, entre otras cosas, la construcción de dos nuevas centrales térmicas en Campana y Timbúes (que serán financiadas con fondos del Foninvemem y de las AFJP), la conversión a ciclo combinado de varias plantas térmicas que están en funcionamiento, tales como las de Loma La Lata y la Central Patagonia, y agregar capacidad de transporte a través del tendido de nuevas redes eléctricas.
Diario La mañana de Neuquén Suplemento Energía
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